lunes, 4 de abril de 2011

Larga espera

Tres horas llevo esperándote.

Tres largas horas, 180 minutos ... un tiempo que pasa deprisa si estás en un concierto, en un teatro o en un bar con los amigos. Pero aquí, sentada frente al portal, las agujas del reloj se mueven muy despacio.

En realidad podía haber cogido el siguiente tren, porque sé que llegas dentro de dos horas. pero tenía la esperanza de verte antes, de darte una sorpresa, de ser feliz un poco antes.

Sin embargo no has venido todavía. Tu siempre tan puntual, con tus pequeñas rutinas que te hacen sentir seguro. No puedes saltarte esos pequeños detalles, en el fondo, sabía que no ibas a venir antes.

Y mientras te espero me doy cuenta de todo el tiempo que he perdido. Debía haber venido antes, debía haber dejado que fueras a buscarme. Y sin embargo, mi cabezonería puso a mi cabeza por delante del corazón.

Pero estoy aquí, sentada frente al portal. En ese banco donde tantas veces me quisiste ver, sentada en el sitio donde siempre quise estar.

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