miércoles, 17 de noviembre de 2010

Tengo una sonrisa para regalarte

El día en que nada ni nadie consiguió borrar una sonrisa.

Pues sí, ha existido el día en que el exterior no ha podido con el sentimiento interior. Que nadie me pregunte cómo ni por qué, no puedo explicarlo y tampoco se entendería, pero hoy me he levantado con una sonrisa y me he propuesto mantenerla intacta.

Primero fue crisis familiar, más tarde vino la fiebre acompañada de un dolor de cabeza terrible. Luego un frío aterrador acompañado de una clase magistral de eterno aburrimiento y para terminar, unos apuntes en los cuales descubría gracias a mis compañeras que tengo 3 de 4 distorsiones cognitivas. A saber, exigencia o perfeccionismo, catastrofismo y sobregeneralización.

Y esto último es muy gore, que quedan 9 distorsiones y mis compañeras están seguras de que las tengo casi todas ... así, con cariño.



Pero ahí está la sonrisa, intacta.

1 comentario:

Ellenidama dijo...

Pues lo importante es haber afrontado todas las adversidades con una sonrisa. Y ver que se es capaz de continuar adelante malgré tout. Yo llevo desde ayer con la sonrisa tonta, y a pesar de algún que otro enfrentamiento también, se me pasa enseguida porque me encuentro feliz.

Hacía meses que no me sentía tan tontamente feliz.