domingo, 11 de mayo de 2014

Voces y miradas

En la universidad siempre se acostumbra a hablar de aulas y de alumnos, en términos generales. Cuando nos acercamos a la escuela, los espacios y los rostros se personalizan; entonces nos encontramos delante de un aula concreta, grande o pequeña, con libros o sin ellos, con murales colgados en las paredes o con un corcho perdido, con las mesas y las sillas dispuestas de manera estratégica o con las clásicas filas de mesas y sillas orientadas siempre y para siempre hacia la pizarra muda. En la clase no hay alumnos. En la clase hay voces y miradas.

Los que nos dedicamos al mundo escolar estamos en contacto con criaturas y gente joven, y una de las características de las primeras edades de la vida es la capacidad de estrenar el mundo en cada mirada; esta capacidad de sorprender y sorprenderse es lo que nos hace pisar sobre un terreno que se mueve constantemente bajo los pies.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Autodestrucción

Pensó tanto en los demás, que dejó de pensarse.
Escribió tanto a los demás, que dejó de escribirse. 
Ayudó tanto a los demás, que dejó de ayudarse. 
Cambió tanto por los demás, que dejó de quedarse. 
Regaló tanto a los demás, que dejó de regalarse.
Sonrió tanto a los demás, que dejó de sonreírse.
 Miró tanto a los demás, que dejó de mirarse.

 Construyó tanto por los demás, que dejó de construirse.

lunes, 26 de marzo de 2012

Los seres humanos

Según parece, los seres humanos se dividen, entre otras categorías, en ricos y pobres. Es ésta una división a la que ellos conceden gran importancia, sin que se sepa por qué. La diferencia fundamental entre los ricos y los pobres parece ser ésta: que los ricos, allí donde van, no pagan, por más que adquieran o consuman lo que se les antoje. Los pobres, en cambio, pagan hasta por sudar. La exención de que gozan los ricos puede venirles de antiguo o haber sido obtenida recientemente, o ser transitoria, o ser fingida; en resumidas cuentas, lo mismo da. Desde el punto de vista estadístico, parece demostrado que los ricos viven más y mejor que los pobres, que son más altos, más sanos y más guapos, que se divierten más, viajan a lugares más exóticos, reciben mejor educación, trabajan menos, se rodean de mayores comodidades, tienen más ropa, sobre todo de entretiempo, son mejor atendidos en la enfermedad, son enterrados con más boato y son recordados por más tiempo. También tienen más probabilidades de salir retratados en periódicos, revistas y almanaques.

martes, 14 de febrero de 2012

Opuestos

Vivimos en una sociedad que considera que no tener pareja, te hace infeliz. Una sociedad que busca desesperadamente relacionarse con otros para buscar la supuesta felicidad de tene pareja. Una sociedad que mira por encima del hombro a aquellos que no buscan en cada bar a su futuro marido. Sin embargo, la sociedad es cada vez más infeliz.

¿Casualidad?

No lo creo ...

martes, 7 de febrero de 2012

Caricias en tu espalda

Laura se despertó con los rayos del sol. Los rayos que entraban por los agujeros de la persiana a medio cerrar. Anoche, cuando se fue a dormir, su pensamiento no estaba precisamente en la persiana. Y precisamente los rayos del sol entrando por la ventana le recordaron la noche de ayer.

Cuando llegó a casa, algo raro estaba pasando. La habitación estaba iluminada por velas y había un olor especial al entrar. Ella supuso que se había vuelto a ir la luz, no sería la primera vez que tenían que vivir a oscuras durante horas, tenía la casa llena de velas porque es de las que piensan que vale más prevenir que curar. Pablo iba a trabajar media hora antes de que ella volviese, probablemente hubiera dejado las velas puestas al marcharse.

Pablo trabajaba hoy, o eso creía ella hasta que lo vio ir de un lado para otro mirando el reloj, sin darse cuenta de que ella había entrado. Se recibieron con un beso y por encima de su hombro, Laura vi la mesa puesta, con su cena favorita, una carta junto a un jarrón de flores y una sonrisa en la cara de Pablo, que inmediatamente después se transmitía a la suya.

En el sobre había una fecha, 7 de Febrero. Ahora todo encajaba, ¡era su aniversario...! y ella, que siempre se quejaba de que Pablo no era romántico, había olvidado su propio aniversario. Desde luego, abrir su propia empresa le estaba costando perder muchas horas de vida social, pero de lo que no se había dado cuenta es que también había perdido el rumbo del tiempo. No sabía ni el dia ni el mes en el que vivía.

Cuatro meses habían pasado desde que abrió su propio buffete y desde entonces no se había permitido tener una noche libre, ni cenar a solas con Pablo. Esa noche dejó a un lado el trabajo pendiente y volvió a ser ella, una chica de 27 años que cena a solas con su novio de adolescencia. Tuvo de nuevo 17 años y recorrió cada parte de su cuerpo como si fuera la primera vez, como si no la hubiera visto nunca, como si él nunca hubiera acariciado y besado cada poro de su cuerpo.

Esa mañana, con los rayos del sol iluminando la cara de Pablo, decidió darse más tiempo, ir más despacio y redescubrirse a ella misma, a Pablo y al sol que entraba por la ventana. Hacía mucho tiempo que no los disfrutaba y hoy .... hoy el buffete podía esperar.